Campagno lógica del parentesco, lógica del estado
Estudios
sobre parentesco y estado en el antiguo Egipto.
Hacia finales del III milenio
a.C., con centro en la herecleópolis, una monarquía dominaba en el Egipto
Medio. Eran tiempos de fragmentación política, de poderes regionales enfrentados,
de antagonismos, que anunciaban nuevos conflictos que anunciaban nuevos conflictos.
Eran los tiempos que los egiptólogos denominarían Primer Período Intermedio.
En la Enseñanza para Merikara
del rey Jety se evidencia que la gloria del monarca procede no sólo de sus
acciones propiamente estatales: también viene dada por pertenecer a una trama
específica de parentesco.
El parentesco y el estado se
presentan en la antigua sociedad egipcia, como los ejes de articulación social
por excelencia, como la prácticas que constituyen los códigos de organización
de la sociedad, como el idioma para la expresión de las otras prácticas que
componen la trama social.
¿Qué significa que le
parentesco y el Estado dispongan, alternativamente de un papel dominante en la
organización social del Antiguo Egipto? ¿Cómo
se advierte esa potencia de articulación?
Se trata de las prácticas que
producen el lazo social, que establecen los criterios de pertenencia
situacional que proporcionan los parámetros a partir de los cuales tiene lugar
la articulación de prácticas que componen una situación.
En las sociedades
no-estatales, el liderazgo en este tipo de sociedades suele definirse en
función de la posición generacional de los jefes, o bien de descendencia que
los conecta de manera directa con el ancestro fundador de la comunidad.
Allí donde emerge la práctica estatal,
se presenta un principio de articulación social abiertamente divergente
respecto del que representa el parentesco. Se trata del ingreso a escenas del
monopolio legítimo de la coerción como criterio central de la operatoria
social.
En la esfera ideológica la
práctica estatal tiene capacidad para producir ordenamientos específicos, por
ejemplo, mediante la elaboración de una idea de orden cósmico centrado en la
figura del rey o a través de la plasmación de un tipo de dioses que ejercen prerrogativamente
de reyes en el mundo divino.
Pero, allí donde entonces, la
emergencia de la práctica estatal no elimina las prácticas de parentesco ni
disuelve necesariamente su potencia.
La
lógica del parentesco.
Se advierte cierta capacidad
de la práctica del parentesco
pre-estatal para estructurar el mundo funerario predinástico en función
de sus propios criterios de existencia. Tanto la distribución del espacio mortuorio
como las homologías entre las formas de las tumbas y de las viviendas y los
principio que subyacen a la colocación de ofrendas son indicativos de una “función
ampliada” de la práctica del parentesco en el Nilo, en la época que precede a
la aparición del Estado faraónico. Es posible notar algo de lo que le
parentesco hace allí donde su lógica
opera como modo dominante para la
estructuración de la sociedad.
La instalación de la lógica
asociada a la práctica estatal no tiende a subsistir a la lógica parental sino
a establecer con esta última diversos modos de composición, en la que la lógica
estatal suele reservarse el papel dominante, pero en el que el parentesco
detenga su singular capacidad de articulación social.
A lo largo de la historia egipcia, los textos
describen un entorno inmediato del monarca compuesto por la parentela real. Con
independencia de su variable participación en la administración estatal, ese
núcleo parental constituye no sólo el ámbito de interacción más próxima para el
rey-dios sino el contexto en el cual se
reproduce la realeza .Lo que equivale a decir que la realeza egipcia también
requiere de la práctica del parentesco para su propia existencia.
Los términos del parentesco no
sólo contaban al monarca con su entorno humano: lo vinculaba también con el
mundo divino, a través de su condición filial. El rey es hijo de otro ser
divino, su padre, por lo tanto también el rey es pariente.
Otro polo de articulación se
evidencia en la práctica campesina. El hecho de que la misma palabra pueda ser
utilizada para referir a un ámbito locacional y a un ámbito parental resulta
sumamente significativo.es posible pensar que los antiguos egipcios admitieran
cierta identidad entre ladeas campesinas y grupos de parientes.
Más allá de las unidades de
producción, mantenimiento y administración de las obras de regadío artificial
parecen haber estado en manos de las organizaciones colectivas de los
campesinos, sin mayor injerencia estatal .Los cambios intra-comunales pueden
haber adoptado frecuentemente la forma de presentes recíprocos de dones y
contradones.
Donde le estado no intervenía
el parentesco parece haber sido el encargado de donar sus principios para la
articulación del orden social de la comunidad.
La
lógica del estado.
¿Qué caracteriza a los
primeros estado egipcios?
El advenimiento de un tipo de
prácticas basadas en el monopolio de la coerción es decisivo para la
constitución de una sociedad estatal.
El estado egipcio podría ser
reconocido a partir de tres grandes capacidades: capacidad de coerción, capacidad
de creación y capacidad de intervención.
En primer lugar, el estado
egipcio se hace presente ,en el ejercicio de su capacidad de coerción .Y ese
potencial estatal para el uso sistemático de la violencia es visible en dos
grandes frentes: hacia afuera y hacia adentro de la propia sociedad egipcia.
Cualquier grupo que ejerza la violencia con independencia del estado es
considerado como rebelde y merece ser aniquilado por el monarca.
En segundo lugar, más allá de
esta capacidad de coerción, el estado egipcio también ostentaba una singular
capacidad de creación. Precisamente, la posibilidad de extraer una corriente de tributación en
especie y en trabajo de la mayoría de la sociedad, ponía a disposición del
estado un cuantioso excedente en fuerza de trabajo y recursos alimentarios para
llevar a cabo una política de construcciones en gran escala, que dejaría una
profunda y duradera huella sobre el paisaje del Nilo (pirámides).
En tercer lugar, el estado
despliega toda una seria de procedimientos que pueden ser considerados como
indicativos de su capacidad de intervención en el tejido social egipcio. Junto
a su incomparable potencial para imponer por la fuerza y para crear, el estado
egipcio una singular capacidad para interferir, monopolizar, recodificar y
reorientar.
Lógicas
conexas: parentesco y estado
La lógica de la práctica del
parentesco es una lógica eminentemente local. Esa condición local se transforma
cuando se considera el alcance articulador del parentesco en el interior de la
élite estatal. También allí se trata de un alcance acotado: la parentela real o
la de otro integrante de la élite no tiende a una expansión indefinida sino más
bien a la reproducción del grupo, incluso si puede ampliarse marginalmente por
la vía de las alianzas matrimoniales. La lógica de la práctica estatal, por lo
contrario, es una lógica expansiva que tiende a constituir una única red de
prácticas allí por donde se extiende.
Los integrantes de la élite
egipcia se hallaban atravesados por ambas lógicas: en tanto hombres de Estado,
debían participar de una serie de prácticas que giraban de un modo u otro, en
torno del ejercicio monopólico de la coerción; pero en tanto miembros de un
grupo fuertemente tramado por la práctica del parentesco, su mundo se
organizaba también a partir de derechos y obligaciones que no se procedían del
ámbito estatal sino de las que prescribían los lazos parentales.
Las dinámicas de liderazgo de
las comunidades aldeanas la lógica del
Parente, parecen como las generadoras de la legitimidad de los representantes.
El estado se habría servido de
la capacidad de articulación del parentesco para alcanzar sus objetivos. El despliegue
en la sociedad de una práctica tan decididamente estatal como la tributación se
produce en contacto con otras prácticas organizadas por la lógica parental.
En el ámbito de los dioses
egipcios también pueden ser susceptibles de expresar la convergencia entre las
lógicas del parentesco y el estado. En cierto modo, al consolidar la forma en
el que le parentesco trabaja la relación entre el monarca y los dioses, ya
podía advertirse un terreno fértil para la conexión entre ambas lógicas.
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